
Aunque parezca mentira el lavadero sigue embelleciéndose cada día más. A las plantas colocadas con anterioridad se han sumado objetos antiguos relacionados con la vida cotidiana de los lugareños: banquillas para lavar, sierras, escuadras de carpintero, un cesto y una escoba; todos ellos donados por gente del pueblo. Dichos objetos hacen más bonito este lugar y lo van acercando cada vez más a su destino final, que es ser el centro de exposiciones de Revilla.
Gracias a los que habéis donado estos objetos para el disfrute de todos.